martes, 5 de abril de 2011


Hay momentos en que nadie se sorprende de nada , todo es tan repetitivo sin embargo no han mirado aún el fondo del lago , no han revisado sus memorias para encontrar eso que se perdió y que tal vez no vuelva , pero que está.

Y no hay duda de que la soledad se ha vuelto mi mejor compañera , mi aire se torna de un color anaranjado y mi corazón duerme satisfecho de música…de sonidos nocturnos , las hojas se mueven con el suave susurro del viento , los sonidos de la ciudad van desapareciendo dando paso a aquellos que nadie escucha , al sonido de la luna lamentando su palidez, al sonido de las casas que rechinan en un estado de amor puro…sosteniendo nuestros cuerpo escondidos dentro de su alma …

El otoño está sentado a mi costado, siento el susurro de su frio respirar, siento que acaricia mi costilla y que camina sobre mi cuerpo como lo haría una hormiga… un gato juega con una polilla mientras esta intenta salvar su vida…y es así también en el diario vivir de los que estamos, los que son gatos juegan a atrapar polillas y los que son polillas tratan de salvar sus vidas…
Los árboles conversan sobre sus días y sus noches, obligados a vivir una eternidad en un solo lugar, respirando bajo la tierra. comiendo sus historias de sombras y de soles… ,escucho como tocan sus hojas , como lentamente se van desvistiendo , mostrando su ser áspero y tierno,siento el adiós ,siento , siento , siento…Es mi cuarto cigarrillo , pero no puedo marcharme ,aún no.

Nunca lo que brilla es oro.


Las polillas estamos siempre en peligro, nos salvamos de un gato juguetón y de pronto nos llama el brillo de las luces,
los destellos de lo que brilla, queremos conseguir ese calor que se siente a lo lejos
Entonces nos acercamos revoloteando nuestras alas, excitadas por la luz ,
guiadas por la luminosidad de aquello que pareciera ser tan hermoso y extraño ,
nos acercamos más y más, cada vez con más seguridad de que será algo hermoso ,
pero al llegar todo es distinto. la luz sigue ahí pero es demasiado cálida y en nuestros intentos por conseguirla nos vamos cegando con el brillo.
nuestras alas golpean algo que pareciera ser el cuerpo de este maravilloso tesoro…(las polillas también escuchamos alguna vez, que todo lo que brilla no es “oro”,pero nunca seguimos el consejo).
Y al caer mientras nuestras alas se tornan cada vez más débiles, la luz aún sigue ahí, y comprendemos que es imposible alcanzar lo que brilla con tal fuerza, lo que es tan hermoso y cálido, es también peligroso y mortal… la luz se va apagando mientras ya no hay movimiento de las alas, nuestras antenas ya no perciben olor alguno y el último fue olor a polilla asada.
Nunca lo que brilla es oro.